| Capsula informativa: “La boca y los dientes” |
| Dirección de Salud y Bienestar Municipal |
La sonrisa, formada por la boca, ante una orden del cerebro, a menudo es lo que la gente nota cuando nos mira. Es la expresión facial que más atrae a otros.
La boca cumple una función clave en el aparato digestivo y hace mucho más que iniciar la digestión: también es esencial para el habla. Por su parte, la lengua nos permite saborear las bebidas y alimentos.
El diente es un órgano anatómico duro, enclavado en los alvéolos de los huesos maxilares, a través de una articulación denominada gonfosis, y en la que intervienen diferentes estructuras como cemento dentario y hueso alveolar, ambos unidos por el ligamento periodontal. Asimismo, forma parte de la digestión al cortar, moler y triturar los alimentos sólidos (digestión mecánica).
Partes o capas de los dientes
El esmalte es la parte más dura del cuerpo humano; esta superficie externa recubre, junto con el cemento dental, la raíz. Su transparencia proviene de la dentina de la capa inferior. Esta última es un tejido amarillento que, por su elasticidad, protege al esmalte suprayacente contra las fracturas.
El cemento dental es un tejido óseo que permite su unión con la estructura ósea maxilar. La pulpa dentaria es un tejido intermedio (normalmente llamado nervio) blando, gelatinoso, de color rosado, que engloba los vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas.
Estructura morfológica de los dientes
Corona: es la parte del diente libre o visible en la cavidad oral, y está recubierta por esmalte.
Cuello: también llamado zona cervical, es la unión de la corona con la raíz y se sitúa en la encía marginal.
Raíz: es la parte que no se puede ver, ya que está incrustada en el alveolo dentario, dentro del hueso. Sirve de anclaje y está cubierta por la dentina.
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