Opinión por: Juan Francisco Reyes López
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¿Quién fiscaliza al que fiscaliza? |
Ciudad de Guatemala, 29 de mayo de 2009/ Desde hace algún tiempo, la entidad Acción Ciudadana presidida por Manfredo Marroquín y su gerente Alejandro Urízar, autodenominado director ejecutivo emulando a CACIF y a la Cámara de Industria, se han autootorgado prominentemente el derecho público de fiscalizar y requerir transparencia, obteniendo en ciertos medios escritos cobertura para así ser una mutua caja de resonancia.
En el año 2007, durante la elección general, se gastaron por lo menos unos sus Q4 millones en los denominados "ranking" de transparencia en el financiamiento de campañas electorales, de los cuales publicaron en varias páginas a todo color cuatro, pero nunca concluyeron en lo que había sido el gasto e inversión total de los partidos políticos, al final no produjeron ningún resultado, mucho menos conclusiones concretas.
Es obvio que Manfredo Marroquín y los integrantes de Acción Ciudadana viven de esa entidad, les produce múltiples viajes al extranjero, a Europa, Estados Unidos y otras latitudes, viajan tanto como los miembros del Gabinete o del Congreso de la República, con la diferencia que no informan o transparentan el objeto y los resultados de sus salidas, así como los montos de sus ingresos en su totalidad. Es improcedente verlos aparecer sentados en la mesa principal al lado del Vicepresidente de la República, de ciertos embajadores o de las autoridades que legalmente les corresponde el control del gasto público.
Para poder tener la autoridad que pretenden, fiscalizar y requerir transparencia, deben ser en lo individual y en lo colectivo un ejemplo notable e incuestionable de organización y probidad.
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| Columna publicada en el diario La Hora el 22 de mayo de 2009. |
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